martes, 8 de agosto de 2017

¿Y Honduras?

La mirada del mendigo | 07/08/2017
Estoy de Venezuela hasta la arcada. La relevancia en la prensa patria es superior a la que tienen algunas comunidades autónomas. De hecho, si no fuera por los incendios se diría que Galicia por fin se ha independizado, mientras que Venezuela sigue siendo territorio de la Corona.
Mientras las noticias en Venezuela copan la sección internacional de la prensa del régimen (lo de PRISA ya es obsesión), en el resto del mundo siguen pasando cosas.
Por ejemplo, un país en el que las oligarquías están desarrollando un programa de asesinatos sistemáticos de opositores: políticos, periodistas, sindicalistas… todo lo que no se somete a su dictadura capitalista está en el punto de mira. También los activistas medioambientales (no, el caso de Berta no fue un hecho aislado). No, no hablo necesariamente de Colombia. Quería comentar este mapa y que localicéis Honduras: 

Aproximadamente la mitad de asesinatos de ecologistas que Brasil, uno de los focos calientes de enfrentamiento entre los intereses económicos y ecológicos con la Amazonía como tablero de juego. Pero es que Brasil tiene una población 23 veces superior.
Es nauseabunda la comparación entre el tratamiento que la prensa patria da a esos dos países latinoamericanos, la sobreexposición de Venezuela y el silencio cómplice de lo que está sucediendo en Honduras (o Colombia, o Perú, o Guatemala… es notorio cómo los gobiernos próximos al capitalismo global reciben un tratamiento informativo amistoso). El País & co. hacen activismo periodístico de clase en pro de sus propietarios, alineando el tratamiento de la información con los intereses de sus accionistas. Sólo por eso consienten en seguir sosteniendo un medio que pierde dinero ejercicio tras ejercicio desde hace lustros.

A todo cerdo le llega su San Martín.
Fuente: Iniciativa Debate

sábado, 29 de julio de 2017

Boaventura de Sousa Santos: En defensa de Venezuela

Boaventura de Sousa Santos|
Venezuela  vive  uno  de  los  momentos más  críticos  de  su  historia. Acompaño crítica y solidariamente la Revolución bolivariana desde el inicio. Las conquistas sociales de las últimas dos décadas son indiscutibles. Para comprobarlo  basta  consultar  el informe de  la  ONU  de  2016  sobre la evolución del índice de desarrollo humano.
Dice este informe: “El índice de desarrollo humano (IDH) de Venezuela en 2015 fue de 0.767 –lo que colocó al  país en la  categoría  de  alto  desarrollo  humano–, posicionándolo en  el puesto 71º de entre 188 países y territorios. Tal clasificación es compartida con Turquía. De 1990 a 2015, el IDH de Venezuela aumentó de 0.634 a 0.767, un aumento de 20,9 %. Entre 1990 y 2015, la esperanza de vida al nacer aumentó a 4,6 años, el período medio de escolaridad ascendió a 4,8 años  y  los  años  de  escolaridad  media general  aumentaron  3,8  años.
El rendimiento nacional bruto (RNB) per cápita aumentó cerca de 5,4% entre 1990  y  2015”.  Se  hace  notar  que  estos  progresos  fueron  obtenidos  en democracia, solo momentáneamente interrumpida por la tentativa de golpe de Estado en 2002 protagonizada por la oposición con el apoyo activo de Estados Unidos. 
La muerte prematura de Hugo Chávez en 2013 y la caída del precio de petróleo  en  2014  causaron  una  conmoción profunda  en  los  procesos  de transformación social entonces en curso. El liderazgo carismático de Chávez no tenía sucesor, la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones siguientes fue por escaso margen, el nuevo presidente no estaba preparado para tan complejas tareas de gobierno y la oposición (internamente muy dividida) sintió que su momento había llegado, en lo que fue, una vez más, apoyada por  Estados  Unidos,  sobre  todo  cuando en  2015  y  de  nuevo  en  2017  el presidente Obama consideró a Venezuela como una “amenaza a la seguridad
nacional de Estados Unidos”, una declaración que mucha gente consideró exagerada, si no mismo ridícula, pero que, como explico más adelante, tenía toda lógica (desde el punto de vista de Estados Unidos, claro).
La situación se fue deteriorando hasta que, en diciembre de 2015, la oposición conquistó la  mayoría  en  la  Asamblea  Nacional.  El  Tribunal  Supremo  de  Justicia suspendió  a cuatro  diputados  por  alegado  fraude  electoral,  la Asamblea Nacional  desobedeció,  y  a  partir  de  ahí  la confrontación  institucional  se agravó  y  fue progresivamente  propagándose  en  las  calles,  alimentada también por la grave crisis económica y de abastecimiento que entretanto explotó. Más de cien muertos, una situación caótica.
Mientras, el presidente Maduro tomó la iniciativa de convocar una Asamblea Constituyente (AC) a ser elegida el día 30 de julio y Estados Unidos amenaza con más sanciones si las elecciones se producen. Es sabido que esta iniciativa busca superar la obstrucción de la Asamblea Nacional dominada por la oposición.
El pasado 26 de mayo suscribí un manifiesto elaborado por intelectuales y  políticos  venezolanos  de  varias tendencias políticas,  apelando  a  los partidos y grupos sociales en conflicto a parar la violencia en las calles e iniciar un debate que permitiese una salida no violenta, democrática y sin la injerencia de  Estados Unidos. Decidí entonces no volver a pronunciarme sobre la crisis venezolana.
¿Por qué lo hago hoy? Porque estoy alarmado con la parcialidad de la comunicación social europea, incluyendo la portuguesa, sobre la crisis de Venezuela, una distorsión que recorre todos los medios para demonizar  un  gobierno legítimamente  electo,  atizar  el  incendio  social  y político y  legitimar  una  intervención  extranjera  de consecuencias incalculables.
La  prensa  española  llega  al  punto  de  embarcarse  en la posverdad,  difundiendo  noticias  falsas  sobre  la  posición del  gobierno portugués. Me pronuncio animado por el buen sentido y equilibrio que el ministro  de  Asuntos  Exteriores portugués,  Augusto  Santos  Silva,  ha mostrado sobre este tema. La historia reciente nos muestra que las sanciones económicas afectan más a ciudadanos inocentes que a los gobiernos.
Basta recordar los más de 500 mil niños que, según el informe de Naciones Unidas de  1995,  murieron  en  Irak  como  resultado  de  las  sanciones  impuestas después  de la  guerra  del  Golfo  Pérsico.  Recordemos  también  que en Venezuela  vive  medio  millón  de  portugueses  o lusodescendientes.  La historia reciente también nos enseña que ninguna democracia sale fortalecida de una intervención extranjera.
Los  desaciertos  de  un  gobierno  democrático  se resuelven  por  vía democrática,  la  cual  será  tanto  más consistente  cuanto  menor  sea  la interferencia  externa. El gobierno  de  la  Revolución  bolivariana  es democráticamente  legítimo. A lo largo de muchas elecciones durante los últimos veinte años, nunca ha dado señales de no  respetar los resultados electorales. Ha perdido algunas elecciones y puede perder la próxima, y solo sería criticable si no respetara los resultados.
Pero no se puede negar que el presidente  Maduro  tiene legitimidad  constitucional  para  convocar  la Asamblea Constituyente.  Por  supuesto  que  los  venezolanos (incluyendo muchos chavistas críticos) pueden legítimamente cuestionar su oportunidad, sobre todo teniendo en  cuenta que  disponen  de  la Constitución de 1999, promovida por el presidente Chávez, y disponen de medios democráticos para manifestar ese cuestionamiento el próximo domingo. Pero nada de eso justifica  el  clima insurreccional  que  la  oposición  ha  radicalizado  en  las últimas semanas y cuyo objetivo no es corregir los errores de la Revolución  bolivariana, sino ponerle fin, imponer las recetas neoliberales (como está sucediendo en Brasil y Argentina) con todo lo que eso significará para las mayorías pobres de Venezuela.
Lo que debe preocupar a los demócratas, aunque esto no preocupa a los medios globales que ya han tomado partido por  la  oposición,  es  la  forma  en  que  están  siendo seleccionados  los candidatos. Si, como se sospecha, los aparatos burocráticos del partido de Gobierno han secuestrado el impulso participativo de las clases populares, el objetivo  de  la  Asamblea  Constituyente  de  ampliar democráticamente  la fuerza política de la base social de apoyo a la revolución se habrá frustrado.
Para comprender por qué probablemente no habrá salida no violenta a la  crisis  de  Venezuela,  conviene  saber  lo  que está  en  juego  en  el  plano geoestratégico global. Lo  que está en juego son las  mayores reservas de petróleo  del mundo  existentes  en  Venezuela.  Para  el  dominio  global de Estados Unidos es crucial mantener el control de las reservas de petróleo del mundo.  Cualquier país,  por democrático  que  sea,  que  tenga  este  recurso estratégico y no lo haga accesible a las multinacionales petroleras, en su mayoría norteamericanas, se pone en el punto de mira de una intervención imperial.
La  amenaza  a  la  seguridad  nacional,  de  la  que  hablan los presidentes de Estados Unidos, no está solamente en el acceso al petróleo, sino  sobre todo  en el hecho  de que  el comercio mundial del petróleo se denomina  en  dólares estadounidenses,  el  verdadero  núcleo  del  poder  de Estados Unidos, ya que ningún otro país tiene el privilegio de imprimir los billetes  que  considere  sin  que  esto afecte significativamente  su  valor monetario.
Por  esta  razón  Irak  fue  invadido  y  Oriente  Medio  y Libia arrasados (en este último caso, con la complicidad activa de la Francia de Sarkozy). Por el mismo motivo, hubo injerencia, hoy documentada, en la crisis brasileña, pues la explotación de los yacimientos petrolíferos presal estaba en manos de los brasileños. Por la misma razón, Irán volvió a estar en peligro. De igual modo, la Revolución bolivariana tiene que caer sin haber tenido la oportunidad de corregir democráticamente los graves errores que sus dirigentes cometieron en los últimos años.
Sin injerencia externa, estoy seguro de que Venezuela sabría encontrar  una solución no violenta y democrática. Desgraciadamente, lo que está en curso es usar todos los medios disponibles para poner a los pobres en contra del chavismo, la base social de la Revolución bolivariana y los que más se beneficiaron  de  ella.  Y,  en  concomitancia, provocar  una  ruptura  en  las  Fuerzas Armadas y un consecuente golpe militar que deponga a Maduro. La política exterior de Europa (si se puede hablar de tal) podría constituir una fuerza moderadora si, entre tanto, no hubiera perdido el alma.

*Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.

martes, 25 de julio de 2017

La oposición ha quemado vivas al menos 23 personas en Venezuela

Cubadebate | 23/07/2017
Al menos 23 personas habían sido quemadas vivas desde el pasado mes de abril hasta el 19 de julio en actos de protestas organizadas por la oposición venezolanasegún ha documentado Red58.org.
La mayoría murió o recibió graves lesiones debido a prejuicios hacia y contra la víctima por razón de su condición social o creencia política, acto tipificado por Naciones Unidas como “crimen de odio”.
El crimen de odio es una modalidad de delito deshumanizante, porque quien lo comete considera que su víctima carece de valor humano a causa de su color, sexo, orientación sexual, género, identidad de género, origen, origen étnico, status civil, nacimiento, impedimento físico o mental, condición social, religión, edad, creencias religiosas o políticas”, según la Oficina del Asesor Especial sobre la Prevención del Genocidio, de la ONU.
Este tipo de crímenes, inéditos en la historia contemporánea de Venezuela, se ha producido en cinco regiones del país en los últimos 108 días: Región Capital (15), Lara (3), Zulia (2), Anzoátegui (1), Táchira (1) y Carabobo (1).
Cuatro de estos hechos ocurrieron cuando estallaron los explosivos en las manos de los propios manifestantes de la oposición, antes de que los lanzaran contra otros. En 19 casos, las personas agredidas eran funcionarios gubernamentales, negros, pobres o fueron señalados como chavistas por fanáticos, en acciones donde los perpetradores utilizaron cócteles molotov y morteros caseros, petardos y otras armas.
Carlos Ramírez, quemado a la salida del Metro Altamira en Caracas y uno de los pocos que ha sobrevivido para contarlo, refirió a los medios cómo fue interceptado por un grupo de hombres encapuchados:
Uno de ellos le dijo: “¡Epa, chavista!”, a lo que él respondió: “¡Yo no soy ningún chavista! Déjame pasar, que yo voy a un edificio por aquí. Me lanzó un golpe, yo le lancé otro. Cuando intenté correr, dice: ‘¡agarren al chavista!’ Allí salieron como veinte”. Recibió el impacto de una molotov. Aunque estaban presentes funcionarios de la Policía de Chacao –cuerpo autónomo del municipio del mismo nombre que encabeza el opositor Ramón Muchacho–, no intervinieron en su defensa.
La práctica de quemar personas vivas ha sido utilizada en el pasado por grupos minoritarios para desaparecer a todo el que consideran de una raza inferior. La frecuencia y la dimensión cruel y aterradora de estos actos es quizás la manifestación más decadente de los crímenes de odio, que como demuestran los antecedentes históricos y prácticas contemporáneas como las del ISIS, el genocidio en Ruanda, el paramilitarismo de Colombia o el sicariato en México, no son ni circunstanciales ni aislados.

En Estados Unidos, la Universidad Tuskegee ha registrado que 3,446 afroamericanos y 1,297 blancos fueron linchados –y la mayoría quemados vivos– entre 1882 y 1968, en casos vinculados fundamentalmente a las acciones de grupos extremistas como el Ku Klux Klan.
La oposición venezolana utiliza la misma estética de agrupaciones internacionales que practican crímenes de odio. A la izquierda, la cruz ardiente, símbolo del Ku Klux Klan; a la derecha, una manifestación “pacífica” de la oposición venezolana. Foto: Red58.

Además de las tristemente célebres cámaras de gas de los campos de concentración, hay profusa documentación sobre la práctica de los nazis de quemar vivas a las personas. Una de las masacres de civiles más bárbaras de la Segunda Guerra Mundial se produjo el 12 de agosto de 1944 cuando un grupo de alemanes asesinaron a unos 560 civiles en la Toscana, al oeste de Italia. Todos, mayoritariamente niños y mujeres, fueron quemados vivos mediante lanzallamas.
Algunos de los más de 4000 detenidos-desaparecidos argentinos, que pasaron por la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), durante la dictadura, fueron quemados en las calderas del Casino de Oficiales de esta tenebrosa cárcelrefiere Página 12.
Según ha documentado la prensa local venezolana, de los 105 muertos en Venezuela durante las protestas de calle, 29 fueron víctimas –directa o indirectamente– del accionar de los propios manifestantes. Otras 14 víctimas fallecieron durante saqueos y en un caso prominente, los asaltantes prendieron fuego a una tienda y terminaron envueltos en las llamas. Otras 14 muertes son atribuibles a las acciones de las autoridades del Estado (en casi todos estos casos los responsables se les ha procesado judicialmente) y 44 están todavía bajo investigación o en disputa.
Hasta la Embajada de los Estados Unidos en Caracas ha alertado a sus nacionales sobre el carácter violento de las manifestaciones de la oposición, y les ha sugerido no acercarse a los lugares donde son convocadas protestas o “trancazos” (cierres de calle).
(Tomado de Red58.org)


lunes, 12 de junio de 2017

Centrarnos en el Buen Vivir y convivir

“Empecemos a vivir ya lo que soñamos juntos”, dice el grafiti en la pared, frente a las indefiniciones ideológicas del nuevo Gobierno. Cuando comenzó la Revolución Ciudadana, hace diez años, se hablaba del socialismo del siglo 21. 
Enseguida se tomaron decisiones significativas como el fin del contrato de la base naval norteamericana en Manta y la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Todo esto creó un proyecto de país… que marcó el comienzo de grandes cambios y un real mejoramiento de la vida de muchos pobres. 

La campaña de Lenín Moreno aseguró una continuidad con reformas a las leyes que dejaron cierto o mucho descontento. Pero nos sentimos huérfanos de orientaciones claras y consensuadas. La derecha opositora y minoritaria que perdió las elecciones ya está tomando la delantera e indica, como dando órdenes, por dónde tienen que ir los cambios. Las distintas Cámaras también se han reunido con el Presidente para confirmar la alianza público-privada para poner en la mesa sus ofertas capitalistas. También se han reunido las organizaciones sociales afines a Alianza PAIS, pero sin cuestionar la línea capitalista de las decisiones de la última década. 

Lastimosamente, la ausencia de partidos y movimientos de izquierda, la debilidad de las organizaciones indígenas y populares, la falta de propuestas unificadoras sobre los cambios que necesita el país hacen que el rumbo del nuevo Gobierno no se dibuje con claridad. Los ministros no tienen definiciones ideológicas al venir de distintos horizontes partidistas. Las conversaciones económicas con el Banco Mundial no parecen de buen augurio, ya que sabemos de sus consejos y orientaciones. 

Los llamados al diálogo tienen que transformarse en concertación y consensos desde las organizaciones de todos los sectores populares. De allí tiene que venir el protagonismo y las propuestas orientadoras a largo plazo. Los diputados tienen que ser menos de Asamblea y más de territorio para conocer las necesidades más apremiantes. Los militantes de Alianza PAIS tienen que reunirse con sus bases para construir el rumbo del camino a seguir. 

Depende de nuestra capacidad de reunión, organización e iniciativas enrumbar las invitaciones al diálogo y participación de parte del nuevo Presidente… ¿No estaremos algo dormidos? ¡Cuidado! “¡Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente!”. ¡A despertar nuestros ideales del Buen Vivir y convivir! Por allí tiene que ir el país. En eso cada una y cada uno tiene que aportar su parte. No se trata de no buscar la satisfacción de nuestras necesidades individuales, sino de encontrar cauces comunes para lograrlos juntos. Se trata de emprender una gran minga nacional que ponga las bases de un convivir armonioso. Mucho se ha hecho en estos últimos años, pero mucho más todavía falta por hacer: la Revolución Ciudadana vivirá si la ciudadanía se empodera de su revolución; el Gobierno tiene que fomentar dicha iniciativa… o la derecha ganará en la realidad lo que ha perdido en las elecciones. Pues se cosecha lo que se siembra. 

martes, 6 de junio de 2017

ARREMETIDA DE LA DERECHA EN AMÉRICA LATINA

Fernando Bermúdez. 
Después de las crueles dictaduras militares que ocasionaron decenas de miles de desaparecidos y de muertos en América Latina, se impuso con fuerza las políticas económicas de corte neoliberal. Antes, los pobres morían por las balas, ahora por el expolio de sus recursos y por hambre.

En medio de esta pseudo-democracia fue despertándose la conciencia de los pueblos latinoamericanos. Es así como emprendieron un proceso de liberación del dominio extranjero principalmente de Estados Unidos. Se eligieron gobiernos progresistas que promovieron políticas a favor del pueblo, de los campesinos, de los indígenas, de los afrodescendientes y de los trabajadores en general, con el fin de mejorar su calidad de vida y fomentar la igualdad. Algunos de estos países se inspiraron en el espíritu del libertador Simón Bolívar como Venezuela, Bolivia y Ecuador. Otros gobiernos como Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Honduras se aliaron a ellos. Todos llegaron al poder mediante elecciones democráticas.

Estos gobiernos, en medio de sus desaciertos e incluso errores, hicieron logros considerables en materia de educación, salud pública, equidad, desarrollo comunitario y democracia participativa en beneficio de las grandes mayorías. Redujeron la pobreza, el analfabetismo, la desnutrición y  mortalidad infantil. Son logros reconocidos por el PNUD, Unesco, OMS y FAO. Todos estos gobiernos respetaron, desde el principio, la propiedad privada de los medios de producción. Pero impulsaron proceso de redistribución de la riqueza con un fuerte sentido social y de autonomía frente al imperialismo norteamericano y de las grandes corporaciones internacionales.

Venezuela impulsó la creación del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas) al que se unieron estos países y algunos de Centroamérica como Nicaragua y Honduras. Lo cual exasperó a Washington, al FMI, al Banco Mundial, a las multinacionales y a toda la derecha nacional e internacional, que no toleran ningún experimento sociopolítico que no esté bajo su control.

Es por eso que Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil y Argentina han sido blanco de ataques de la derecha nacional e internacional. En Honduras dieron golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya. En Paraguay desbancaron al presidente Fernando Lugo. En El Salvador obstaculizan las reformas que el gobierno del FMLN trata de impulsar. 

En Centroamérica, sobre todo en Honduras y Guatemala, los planes de la derecha y de los poderes económicos se han impuesto con fuerza expoliando los recursos de los campesinos, sobre todo la minería e hidroeléctricas, reprimiendo y asesinando a muchos de sus líderes.

La revolución bolivariana de Venezuela está siendo descaradamente hostigada. El objetivo de los líderes de la derecha nacional e internacional y de Estados Unidos es generar disturbios y violencia, para preparar un plan de intervención militar. Han creado un caos alimentario de manera que suscite un descontento generalizado entre la población. Los alimentos han sido producidos, pero no han sido colocados en los centros comerciales por los grandes empresarios, ligados a la oposición. Por lo tanto, el boicot no está en la producción sino en la distribución de estos bienes. 

No cabe duda que el presidente Maduro ha tenido errores y desaciertos en su gestión política, pero esto no justifica lo que está haciendo la oposición con el apoyo de la derecha internacional. Venezuela está siendo víctima, asimismo, de una agresión sistemática y política de carácter diplomático. Los gobiernos de Madrid, Bogotá y Washington son los epicentros de la campaña contra Venezuela, pero Estados Unidos y más ahora con Donald Trump es el principal foco en donde se gestionan todas las presiones sobre los gobiernos de América Latina y el Caribe.

En Argentina, con la salida del gobierno de Cristina Fernández y la subida al poder del ultra neoliberal Muricio Macri apoyado por la derecha internacional, se están llevando a cabo despidos masivos y privatizaciones de servicio públicos que afectan a los más pobres.

En Brasil la ultraderecha no ha querido esperar a las elecciones, que probablemente perdería y es por eso que dieron un golpe palaciego contra la presidenta Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores. Con los cambios de gobierno sobre todo en Argentina y en Brasil se despeja el camino para una intervención en Venezuela. Se está impulsando el aislamiento internacional al gobierno del presidente Maduro, presentándolo como un dictador enfrentado al Congreso. La oposición y la derecha internacional están pidiendo a gritos una intervención de la OEA para exigir al presidente Maduro su renuncia.

Estados Unidos no cesa los ataques contra Bolivia. Apoyada por los medios de comunicación, la derecha boliviana intenta opacar los logros de la revolución democrática y cultural impulsada por el presidente Evo Morales mientras obedece a los planes de la embajada estadounidense para desprestigiar los logros de las políticas sociales y desestabilizar el proceso bolivariano.

Los Comités Óscar Romero denuncian el cerco en que se encuentran los países, tildados de “bolivarianos” y progresistas, que son difamados, acorralados por el gran capital y los medios de comunicación de la derecha internacional, señalándolos nos sólo de corruptos sino también de dictadores. Denuncia los planes de desestabilización que se gestan contra estos países que buscan una mayor justicia social y, concretamente contra la República Bolivariana de Venezuela.

Los Comités Oscar Romero de Europa, fieles a la espiritualidad del santo arzobispo salvadoreño, hacen un llamado a la opción por la vida y a la reconstrucción de la esperanza de los pobres. Y para ello urge un respeto a los proceso de liberación que los pueblos latinoamericanos han escogido. Es una exigencia radical de la fe cristiana.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Las Marchas de la Dignidad vuelven a Madrid el 27M

Rebelión | 22/05/2017 La convocatoria irá precedida de una Semana de Lucha en Madrid para “calentar motores” y difundir los objetivos y reivindicaciones de las Marchas. El viernes 19 de mayo se presentó en rueda de prensa la Semana de Lucha mediante la que las Marchas de la Dignidad pretenden “calentar motores” para la manifestación estatal de próximo sábado 27 de mayo. Sus portavoces valoraron que con esta movilización acaba un tiempo caracterizado por la ilusión de que las elecciones resolverían los problemas de la clase trabajadora, que no hacen más que agravarse. El 27 de mayo abrirá un nuevo proceso de combate y organización porque, efectivamente, la lucha es el 
Único Camino.
 
Las Marchas de la Dignidad son la herramienta adecuada para reconstruir la fuerza organizada del pueblo. Les caracteriza la voluntad insobornable -nunca mejor dicho- de unificar las luchas obreras y populares en torno a un programa, no de lamentos, sino de objetivos a conseguir. Señalaron que reivindicaciones esenciales como la abolición de las reformas laborales del PP y el PSOE, por las pensiones públicas dignas contra el Pacto de Toledo, por la Amnistía y contra la represión, por la plena igualdad de las mujeres contra la violencia machista o por la reversión a manos públicas de los servicios privatizados tienen un denominador común: obedecen a una estrategia del gran capital que usa la deuda pública -que los diferentes gobiernos han construido transfiriendo cientos de miles de millones de dinero público a bancos y multinacionales- como arma de extorsión y expropiación masiva de derechos sociales y laborales y de servicios públicos. Por ello las Marchas sitúan como eje central el No al Pago de la Deuda y exigen: UE y FMI, fuera ya de aquí. Las Marchas ejemplificaron su voluntad de unir las luchas con la presencia de trabajadoras y trabajadores de Ferrovial (CGT), OHL (Co Bas), Telefónica (AST), parques y jardines por la remunicipalización, contra la privatización de la sanidad (CasMadrid), Plataforma de emigrantes, Movimiento democrático de mujeres. Asimismo, se informó de las convocatorias contra la Cumbre de la OTAN que se realizara en Bruselas (24 – 25 de mayo) que denuncian a las grandes corporaciones mediáticas como agentes de las guerras imperialistas y para exigir la salida de la OTAN y el desmantelamiento de las Bases. 22 al 27 de mayo: semana de lucha en Madrid para preparar la manifestación estatal La semana previa a la marcha, Madrid será escenario de múltiples actividades como parte de la semana de lucha que calentará el ambiente antes del 27M. El lunes 22 a las 12 horas habrá una Concentración en la sede de Ferrovial (calle Príncipe de Vergara, 135), contra las Reformas Laborales de PP y PSOE, contra la precariedad y la corrupción. El martes 23, a las 19 horas, el Centro de Especialidades Federica Montseny (Avenida de la Albufera, 285) será a su vez escenario de una concentración en defensa de la Sanidad Pública y por la derogación de la Ley 15/97, que posibilita crear hospitales privados, bajo los lemas ¡Fuera las empresas de la sanidad! ¡Recursos suficientes para la sanidad pública! El miércoles 24 habrá dos concentraciones frente al Ayuntamiento de Madrid en Plaza de la Cibeles. A las 11 horas tendrá lugar una acción para denunciar la intolerable participación de la Policía Municipal en represión de quienes pretenden impedir los desahucios; y a las 12 horas, una concentración exigirá al consistorio de Manuela Carmena la remunicipalización de los servicios públicos y que cumpla con sus promesas electorales. También el miércoles, a las 19 horas, tendrá lugar en el CSO La Traba (Paseo de las Delicias, 47 pasaje), el Acto Central de las Marchas de la Dignidad previo al 27M, con intervención de integrantes de las Marchas de todos los territorios. Finalmente, el jueves 25 a las 20 horas se realizará una concentración frente al Ministerio de Asuntos Exteriores (Plaza de la Provincia, 1), como parte de la Movilización Europea contra la Cumbre de la OTAN de Bruselas, bajo los lemas ¡Contra la Guerra Imperialista! ¡OTAN NO, BASES FUERA! Previamente, a las 19 horas, tendrá lugar una protesta cercana a la sede Central del Grupo Prisa (Gran Vía 32), en denuncia de los medios de desinformación como armas de guerra.