jueves, 16 de marzo de 2017

El sábado 25 de marzo, charla-debate con Berta Zúniga (hija de Berta Cáceres) y el domingo 26, XXXVII aniversario del asesinato de Monseñor Romero


Una ética para la Madre Tierra

Leonardo   Boff/  
Hoy es un hecho científicamente reconocido que los cambios climáticos, cuya expresión mayor es el calentamiento global, son de naturaleza antropogénica, con un grado de seguridad del 95%. Es decir, tienen su génesis en un tipo de comportamiento humano violento con la naturaleza.
Este comportamiento no está en sintonía con los ciclos y ritmos de la naturaleza. El ser humano no se adapta a la naturaleza sino que la obliga a adaptarse a él y a sus intereses. El mayor interés, dominante desde hace siglos, se concentra en la acumulación de riqueza y de beneficios para la vida humana a partir de la explotación sistemática de los bienes y servicios naturales, y de muchos pueblos, especialmente, de los indígenas.
Los países que hegemonizan este proceso no han dado la debida importancia a los límites del sistema-Tierra. Continúan sometiendo a la naturaleza y la Tierra a una verdadera guerra, a pesar de que saben que serán vencidos.
La forma como la Madre Tierra demuestra la presión sobre sus límites intraspasables es mediante los eventos extremos (prolongadas sequías por un lado y crecidas devastadoras por otro; nevadas sin precedentes por una parte y oleadas de calor insoportables por otra).
Ante tales eventos, la Tierra ha pasado a ser el claro objeto de la preocupación humana. Las numerosas COPs (Conferencia de las Partes), organizadas por la ONU nunca llegaban a una convergencia. Solamente en la COP21 de París, realizada del 30 de noviembre al 13 de diciembre de 2015 se llegó por primera vez a un consenso mínimo, asumido por todos: evitar que el calentamiento supere los 2 grados Celsius. Lamentablemente esta decisión no es vinculante. Quien quiera puede seguirla, pero no existe obligatoriedad, como lo mostró el Congreso norteamericano que vetó las medidas ecológicas del presidente Obama. Ahora el presidente Donald Trump las niega rotundamente como algo sin sentido y engañoso.
Va quedando cada vez más claro que la cuestión es antes ética que científica. Es decir, la calidad de nuestras relaciones con la naturaleza y con nuestra Casa Común no eran ni son adecuadas, más bien son destructivas.
Citando al Papa Francisco en su inspiradora encíclica Laudato Si: sobre el cuidado de la Casa Común (2015): «Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos… estas situaciones provocan el gemido de la hermana Tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo» (n. 53).
Necesitamos, urgentemente, una ética regeneradora de la Tierra, que le devuelva la vitalidad vulnerada a fin de que pueda continuar regalándonos todo lo que siempre nos ha regalado. Será una ética del cuidado, de respeto a sus ritmos y de responsabilidad colectiva.
Pero no basta una ética de la Tierra. Es necesario acompañarla de una espiritualidad. Ésta hunde sus raíces en la razón cordial y sensible. De ahí nos viene la pasión por el cuidado y un compromiso serio de amor, de responsabilidad y de compasión con la Casa Común, como por otra parte viene expresado al final de la encíclica del obispo de Roma, Francisco.
El conocido y siempre apreciado Antoine de Saint-Exupéry, en un texto póstumo escrito en 1943, Carta al General “X” afirma con gran énfasis: «No hay sino un problema, sólo uno: redescubrir que hay una vida del espíritu que es todavía más alta que la vida de la inteligencia, la única que puede satisfacer al ser humano» (Macondo Libri 2015, p. 31).
En otro texto, escrito en 1936 cuando era corresponsal de Paris Soir durante la guerra de España, que lleva como título Es preciso dar un sentido a la vida, retoma la vida del espíritu. En él afirma: «el ser humano no se realiza sino junto con otros seres humanos en el amor y en la amistad. Sin embargo los seres humanos no se unen sólo aproximándose unos a otros, sino fundiéndose en la misma divinidad. En un mundo hecho desierto, tenemos sed de encontrar compañeros con los cuales con-dividir el pan» (Macondo Libri p.20). Al final de la Carta al General “X” concluye: «¡Cómo tenemos necesidad de un Dios!» (op. cit. p. 36).
Efectivamente, sólo la vida del espíritu da plenitud al ser humano. Es un bello sinónimo de espiritualidad, frecuentemente identificada o confundida con religiosidad. La vida del espíritu es más, es un dato originario y antropológico como la inteligencia y la voluntad, algo que pertenece a nuestra profundidad esencial.
Sabemos cuidar la vida del cuerpo, hoy una verdadera cultura con tantas academias de gimnasia. Los psicoanalistas de varias tendencias nos ayudan a cuidar de la vida de la psique, para llevar una vida con relativo equilibrio, sin neurosis ni depresiones.
Pero en nuestra cultura olvidamos prácticamente cultivar la vida del espíritu que es nuestra dimensión radical, donde se albergan las grandes preguntas, anidan los sueños más osados y se elaboran las utopías más generosas. La vida del espíritu se alimenta de bienes no tangibles como el amor, la amistad, la convivencia amigable con los otros, la compasión, el cuidado y la apertura al infinito. Sin la vida del espíritu divagamos por ahí sin un sentido que nos oriente y que haga la vida apetecible y agradecida.

Una ética de la Tierra no se sustenta ella sola por mucho tiempo sin ese supplément d’ame que es la vida del espíritu. Ella hace que nos sintamos parte de la Madre Tierra a quien debemos amar y cuidar.
Servicioskoinonia.org

martes, 7 de marzo de 2017

A Un año del asesinato de Berta Cáceres ¡Seguimos exigiendo justicia!

Por Plataforma Agraria/Aporrea.org
Tegucigalpa, Viernes 03 Marzo 2017: Las organizaciones de la Plataforma Agraria se suman a la exigencia de justicia por el vil asesinato de la líder indígena Berta Cáceres Flores, que tuvo lugar en su casa de habitación en la Esperanza, departamento de Intibucá, el 2 de marzo del año anterior, justo una semana después de que denunciara ante los medios de comunicación el asesinato de cuatro líderes comunitarios.
Berta nació en la Esperanza a inicio 1970, su participación en la defensa del medio ambiente inicio en 1993 cuando se fundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), para lucha en contra de los proyectos mineros e hidroeléctricos en territorios lencas, dentro de su actividad destaco su mediática participación en contra de la privatización y concesionamiento de los ríos y los proyectos de represas hidroeléctricas de privatización. Concretamente apunto su lucha contra la represa hidroeléctrica de Agua Zarca, en el Rio Gualcarque en Santa Bárbara, cuya construcción afecta gravemente a las comunidades indígenas.
El asesinato de Berta es producto de la conflictividad y el rompimiento del tejido social provocado por las empresas extractivas instaladas en las diversas comunidades del país, bajo condiciones de irregularidad e ilegalidad en los procedimientos de otorgamiento de contrata de aguas, licencias ambientales, permisos de construcción y operación, entre otros, en los cuales juega un papel permisivo y cómplice la institucionalidad hondureña coludida a los intereses de la clase económica.
Mientras el Estado hondureño criminalizo, encarcelo y se acusó a Berta Cáceres, su lucha fue reconocida en el año 2015 con el Premio Medioambiental Goldman, un galardón denominado el "Nobel Verde" que se concede anualmente como recompensa a defensores de la naturaleza y el medio ambiente, el máximo reconocimiento mundial para este tipo de defensores.
A un año de su asesinato, han sido detenidos ocho implicados que permanecen a la espera del juicio. Su nombres Douglas Geovanny Bustillo: teniente retirado, trabajó en la Seguridad de DESA; Mariano Díaz Chávez: Instructor de la Policía Militar del Orden Público y Mayor activo de las Fuerzas Armadas quien fue dado de baja deshonrosa a partir del 10 de junio de 2016; Edilson Atilio Duarte Meza: Capitán retirado del Ejército; Sergio Ramón Rodríguez: Gerente Social, Ambiental y de Comunicaciones de la Empresa DESA; Elvin Heriberto Rápalo Orellana; Emerson Eusebio Duarte; Henry Javier Hernández Rodríguez: ex militar; Oscar Arnoldo Torres Velásquez, con la clara participación del ejército hondureño y la empresa DESA.
Sabemos que además de denunciar y cuestionar el papel del sistema de justicia en el manejo del proceso judicial, debe también investigarse la responsabilidad del Estado en el asesinato de Berta ya que, a pesar de ser beneficiaria de medidas cautelares dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), nunca se dio una implementación eficaz por parte del Estado para salvaguardar su vida, más bien fue actor principal en los cuatro procesos judiciales ejecutados en contra de Cáceres, por constante labor en la defensoría de los bienes comunes y derechos humanos del pueblo lenca y del pueblo hondureño en general.
El artículo publicado por el New York Times en septiembre del 2016, se lee que la eliminación física de defensores del ambiente en América Latina está llegando a límites insospechados: "Una cifra que la organización enmarca en otra cifra mayor, que sirve para dimensionar el problema: en 2015, según datos de la organización ambientalista Global Witness, hubo 185 asesinatos de líderes ambientales registrados a nivel global; 122 ocurrieron en América Latina". El mapa editado por la ONG Global Witness arroja las siguientes cifras para el único período 2010-2015: Brasil con 207 muertes, Honduras con 109, seguido por Colombia con 105, Perú (50), México (33), Nicaragua (15), Paraguay (13) y Argentina con 6 activistas asesinados.

Finalmente desde nuestras organizaciones exigimos justicia para Berta y demás campesinos y líderes de los pueblos originarios que han sido asesinados por defender los medios comunes de la patria honduras, por lo que demandamos castigo para los actores intelectuales de los asesinatos, y ante información que circula en diarios internacionales sobre posibles vínculos entre los actores materiales del crimen de Berta Cáceres y las fuerzas especiales del ejército nacional que han sido apoyadas con fondos del Gobierno de Estados Unidos, llamamos a la Embajada de este país realice una investigación exhaustiva para explicar la veracidad de estos hechos y sus posibles consecuencias.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Ana Belén Montes, quince años presa en EE.UU.

Pascual Serrano/Le Monde Diplomatique 

“¿Por qué no indultar a una mujer que ayudó con sus informes a evitar una indeseable confrontación bélica donde hubieran caído muchísimos cubanos y también habrían muerto muchos jóvenes estadounidenses?”, dijo Douglas Calvo, profesor del Seminario Evangélico de Teología de Matanzas

Durante su gira por España el pasado mes de abril, el cantautor cubano Silvio Rodríguez sorprendía a su auditorio dedicándole una canción y pidiendo la libertad para una mujer llamada Ana Belén Montes. ¿Quién está detrás de ese nombre que por primera vez oían los espectadores?

El caso de Ana Belén Montes resultará desconocido para la mayoría de personas, sean españolas, estadounidenses o cubanas. Se trata de la prisionera 25037-016 de la cárcel texana del Federal Medical Center, en Fort Worth. Lleva entre rejas desde 2001 y no se prevé que salga hasta julio de 2026, su sentencia es de 25 años de prisión sin posibilidad de reducción. Montes no ha matado a nadie, ni tampoco ha herido, ni ha robado nada de valor económico para enriquecerse. Belén Montes pensaba -y sigue pensando- que la política del gobierno de Estados Unidos “hacia Cuba es cruel e injusta, profundamente inamistosa, me consideré moralmente obligada de ayudar a la isla a defenderse de nuestros esfuerzos de imponer en ella nuestros valores y nuestro sistema político”. Por ello, según sus propias palabras, “me involucré en la actividad que me ha traído ante usted [el juez ]”. Así lo declaró en su alegato en el juicio contra ella el el 16 de octubre de 2002.

Belén era una condecorada analista de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) del gobierno de Estados Unidos que, tras ser arrestada, reconoció que espiaba para el gobierno cubano desde 1984, hacia 17 años. Un año después de empezar a colaborar con Cuba logró incorporarse a trabajar en el principal organismo estadounidense de espías. Primero fue la la analista principal de la DIA sobre El Salvador y Nicaragua, y más tarde fue designada analista política y militar jefe para Cuba. Belén Montes recibió 10 reconocimientos especiales a su labor, incluido un certificado especial entregado por el director de la CIA en 1997. Pero no solo los ojos de Ana Belén estaban en Cuba, como quería el gobierno de Estados Unidos, también estaba su corazón, y por ello consideró que debía defender esa revolución de los hostigamientos y agresiones del país más poderoso del mundo. Belén Montes memorizaba gran parte de la información que manejaba para enviarla de forma cifrada por un aparato de onda corta a los servicios de inteligencia cubanos. Aprendió a fingir ante el detector de mentiras, e incluso logró disimular en un entorno familiar nada fácil: su hermano era agente especial del FBI, su novio era agente de los servicios de inteligencia del Pentágono especializado en Cuba y y su hermana era analista de lengua española del FBI en Miami y, curiosamente, condecorada por su aportación al descubrimiento de espías cubanos.

Las autoridades acusaron a Belén de “comunicar, entregar y trasmitir al gobierno de Cuba y sus representantes, funcionarios y agentes, información relacionada con la defensa nacional de Estados Unidos, con la intención y creencia de que sería usada para perjudicar a Estados Unidos en beneficio de Cuba’’. La investigación judicial determinó que pasó una “considerable cantidad” de información clasificada al gobierno de Cuba, incluyendo las identidades reales de cuatro espías encubiertos e infiltrados en la isla y la ubicación de campos secretos de las fuerzas especiales del ejército de Estados Unidos en su guerra sucia en Centroamérica. Belén Montes no recibió ningún dinero de Cuba por su trabajo. “Obedecí mi conciencia más que obedecer la ley”, afirmó en el juicio. Es curioso, Ana Belén fue detenida pocos días después del 11S. La inteligencia estadounidense se estaba dedicando más a la búsqueda de espías cubanos que a terroristas de Al Qaeda.

En una entrevista en agosto de 2015, Ana Belén afirmaba: “Les digo a los cubanos algo que siempre he pensado y dicho a aquellos con los que compartí mi solidaridad con Cuba. A mí lo que me importa es que la Revolución Cubana exista. Las cuestiones internas de los cubanos es asunto de los cubanos. Incluso no me importa quien esté en el futuro; no es cuestión de nombres. Lo necesario es que haya Revolución Cubana siempre, a partir de la capacidad que se tenga para resolver los problemas. Tienen que cuidar la Revolución. Yo traté de hacerlo”.1

Durante décadas, unas veces directamente desde el gobierno estadounidense y otras con su beneplácito, Cuba ha sufrido todo tipo de agresiones, sabotajes, guerras bacteriológicas, intentos de magnicidio y atentados terroristas con el objetivo de derrocar a un gobierno que no se alineaba con la política del país más poderoso del mundo. Personas de todo el mundo han considerado que Cuba tenía derecho a defenderse, siempre de forma pacífica, y para ello la información era fundamental. Ana Belén fue una de ellas. Ahora se encuentra aislada de toda población penal y civil, en la prisión de la Base Naval de Fort Worth donde están encarceladas más de un millar de mujeres con desequilibrios mentales o de extrema peligrosidad. No puede tener ningún tipo de comunicación con el exterior, ni recibir ninguna correspondencia, llamada telefónica, ni literatura. Únicamente la puede visitar su padre y un responsable de la prisión una hora al mes. A pesar de ello, sigue mostrando su entereza: “estoy totalmente aislada. Vivo en condiciones de extrema presión psicológica. No tengo el más mínimo contacto con el mundo, salvo el que idealmente me imagino. Resistiré hasta el final aunque sea difícil”2.

lunes, 13 de febrero de 2017

GUATEMALA, SIN RESPETO A LOS DDHH NO HAY PAZ

FernandoBermúdez /Comités Oscar Romero de Europa

El pasado 29 de diciembre se conmemoraron  los 20 años de la firma de la Paz en Guatemala. Sin embargo, persiste la violación sistemática de los derechos humanos.
De un modo particular nos fijamos en San Marcos. Agentes de la Policía Nacional Civil, detuvieron injustificadamente en San Pablo, departamento de San Marcos, al líder comunitario Fausto Sánchez Roblero, quien por más de dos años se encuentra encarcelado, y sigue en la cárcel a pesar de que el Tribunal de Sentencia Penal, Marcos lo ha absuelto de todos los cargos en las causas penales que siguen en su contra. 
Ante la detención arbitraria de Fausto Sánchez y sin haber cometido delito o falta alguna, la población de San Pablo se manifestó, expresando su inconformidad. Como medida de reacción y represión a la población la fuerza pública al azar detuvo a seis personas más, entre los detenidos una mujer madre soltera de cuatro hijos. 
Este es un caso, entre tantos, de la sistemática criminalización de líderes comunitarios, tergiversando la organización social de los pueblos indígenas y sus autoridades, atacando la legítima y legal protesta social. Sorprende que la Fiscalía Contra el Crimen Organizado esté llevando casos de autoridades indígenas legitimados por su comunidad. La persecución no cesa en contra de líderes sociales. 
Las autoridades guatemaltecas y empresas multinacionales persiguen y encarcelan a los líderes comunitarios y defensores de derechos humanos. Detuvieron  a un anciano de 74 años, Lorenzo Ramírez Rodríguez, autoridad comunitaria, quien encarcelado desde más de un año, está luchando en contra de su ceguera total, sin recibir la oportuna atención médica - desde febrero 2015 está pidiendo apoyo médico y hasta la fecha no ha recibido la cirugía. Condiciones que son un claro testimonio del trato cruel e inhumano. 
Hay resoluciones judiciales ilegales al decretar medidas sustitutivas que restringen a los criminalizados sus derechos. Les prohíbe denunciar los abusos de la empresa Hidrosalá Sociedad Anónima que realiza proyectos extractivos. 
Es por eso que exigimos la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos, particularmente de los 11 detenidos de San Marcos: María Maribel Díaz Gómez, Marco Tulio Pérez Pablo, Simeón Mauricio Guzmán, Bruno Emilio Solís Pérez, Nery Edilmar Santos López, Heriberto Evelio Santos López, Fausto Sánchez Roblero, Alfonso Chilel Hernández, Lorenzo Ramírez Rodríguez, Irineo Plutarco Clemente Pérez y recientemente también Licardie Duarle Fridolino.
Exigimos el respeto a las comunidades, indígenas mames y sus derechos colectivos, el derecho a la consulta, especialmente en el marco de bienes naturales y proyectos empresariales de minería que persiguen intereses particulares y no el bien común.  Urgimos el cese a la persecución penal en contra de 3 autoridades ancestrales y líderes sociales con medidas sustitutivas: Oscar Sánchez Morales, José Mauricio López Escobar y Evelio Velásquez Ramos.

No puede haber paz si no hay respeto a los derechos humano, particularmente de las comunidades indígenas.

viernes, 10 de febrero de 2017

Presentación de Agenda Latinoamerica Mundial 2017 en Sonsonate, El Salvador.

Por Noé de Jesús Hernández. El jueves 9 de febrero se hizo un conversatorio basado en la Agenda Latinoamericana Mundial 2017 (Ecología Integral, Reconvertirlo Todo) en la Casa de la Cultura de Sonsonate. El encuentro, dirigido por el catalán Jordi Planas, que tuvo una asistencia de unas 60 peronas, contó con la participación de estudiantes universitarios, movimientos indígenas, movimientos de base y demás personas comprometidas con la causa ecológica. 


martes, 7 de febrero de 2017

El año de la Gran Muralla

Ignacio Ramonet/monde-diplomatique.es 
Donald Trump, tanto en su campaña como en el discurso de asunción presidencial, se ha expresado en contra de la inmigración latina y a favor de la construcción de un muro que divida Estados Unidos de México. Aquí, Ignacio Ramonet analiza los problemas que estas murallas reales y simbólicas provocarían.

Es posible que 2017 sea recordado en la historia como el año de la Gran Muralla. ¿Por qué? Porque Donald Trump, el nuevo presidente de Estados Unidos, está decidido a edificar una monumental barrera de protección en la frontera con México para impedir, según él, la “invasión” de los inmigrantes ilegales venidos del “peligroso Sur”.
Problemas y contradicciones
Al mandatario estadounidense alguien debería recordarle lo que la Historia precisamente enseña: que casi nunca esas ciclópeas fortificaciones detuvieron nada. ¿No construyeron acaso los chinos, en la Antigüedad, la impresionante Gran Muralla para detener a los mongoles? ¿No elevó el Imperio Romano, en el norte de Inglaterra, el colosal Muro de Adriano para rechazar a los bárbaros de Escocia? Es conocido, en ambos ejemplos históricos, que los gigantescos vallados fracasaron. Los mongoles pasaron, y también los manchúes, y los caledonianos... Como seguirán pasando, hacia Estados Unidos, los mexicanos, los centroamericanos, los caribeños, los musulmanes... En la eterna dialéctica militar del escudo y la espada, la respuesta a la Gran Muralla de Donald Trump serán los miles de túneles subterráneos que probablemente los parias de la tierra ya están perforando...
Pero es que, además, surge otra contradicción. Por una parte está el anunciado plan de inversiones de Trump de un “millón de millones de dólares” en obras públicas para reconstruir, como en un nuevo New Deal, las infraestructuras, aeropuertos, carreteras, puentes y túneles en todo el país. Lo cual debe relanzar la actividad económica, el crecimiento y, sobre todo, crear millones de empleos. Pero, por otra parte, ya hay pleno empleo en Estados Unidos... Bajo el presidente Barack Obama se crearon doce millones de puestos de trabajo (1). La paradoja es que, en realidad, hace falta mano de obra... Y faltará todavía más si Donald Trump expulsa, como prometió, a once millones de trabajadores inmigrantes ilegales... ¿Quién construirá la Gran Muralla, los puentes, las carreteras y los túneles?
Otro problema: las estadísticas oficiales estadounidenses señalan que el índice de jubilados por trabajadores activos no cesa de aumentar. O sea, como en todas las sociedades desarrolladas, el número de personas de la tercera edad crece más rápido que el de jóvenes. Consecuencia: las cinco primeras ocupaciones que ofrecerán más empleo en la próxima década son las siguientes: ayudantes de cuidado personal, enfermeros, ayudantes del hogar y auxiliares sanitarios, trabajadores del sector de la comida rápida y vendedores en comercios al por menor. Todas actividades duras y mal pagadas, trabajos clásicos de los inmigrantes. Si se alza la “Gran Muralla” en Estados Unidos, ¿quién los ejercerá?
Otro aspecto del problema: las migraciones nunca se realizan por capricho. Son el resultado de guerras o conflictos, de desastres climáticos (sequías), de la demografía, de la urbanización acelerada del Sur, de la explotación, de la mutación económica (disminución del campesinado), de los saltos tecnológicos y de los choques culturales. Hechos sociológicos que están empujando a la gente de los países pobres –sobre todo a los más jóvenes– a emigrar en busca de mejor vida. Hechos que están por encima del control de cualquier político y que un Muro puede quizás frenar, pero no podrá detener ni desvanecer.